Entre Histeria y Posesión u Opresión Diabólica

La neurosis histérica, al decir de un clásico de la psiquiatría, «habla el lenguaje de los órganos»; debemos ser prudentes al hacer el diagnóstico o discernimiento pues el tratamiento es diferente.
En la histeria, siempre hay una problemática sexual; histeria viene de hístero, e hístero significa útero. Encuentro hermanas que refieren manoseos y tocamientos impúdicos por parte del demonio; muchas veces nada tiene que ver el mal espíritu con estas manifestaciones. Cuando son producidas por Satanás, producen gran desasosiego, vergüenza, se viven en la más absoluta soledad, y comparten estas experiencias únicamente con quien las puede ayudar. Cuando pertenecen a la naturaleza humana (histeria), son exteriorizadas con teatralidad y con gente que observa el cuadro; caen en oportunidades en «descansos en el espíritu» atípicos: es lo que en ciencia se llama opistótonos. Se trata de posturas corporales rígidas y en arco, donde la cabeza y los pies sirven de sostén al cuerpo.

Pueden focalizar la angustia en distintos órganos; son las llamadas histerias de conversión. El tratamiento consiste en hacer oración perseverante orientada hacia la sanación interior; pedirle a Dios que muestre el origen de la enfermedad.

Si existe una opresión o posesión diabólica en un paciente con histeria los síntomas de odio y rechazo a la oración, lectura de la Palabra y Eucaristía, no tardan en aparecer.
En las histerias de conversión los estudios de laboratorio son normales (también he visto posesiones diabólicas con signos y síntomas clínicos de enfermedades corporales con estudios de laboratorio normales). En estos casos la oración nos ayuda al discernimiento. Si es histeria no cambia la sintomatología orgánica de base psíquica; si es posesión alguna manifestación ocurre y en general desaparecen transitoriamente los síntomas orgánicos.

Traté una paciente con artritis reumatoidea en ambas manos, acompañado lo anterior con pinchazos de agujas en las mismas manos y otras articulaciones. Con oración semanal desaparecían los síntomas durante tres días, luego volvían. Se manifestó el demonio durante la primera oración; los síntomas desaparecían y recrudecían durante dos años, fecha en que se produjo su liberación definitiva. A partir de ese instante nunca más tuvo manifestación clínica ni satánica. Evidentemente el causal de estas enfermedades orgánicas era el mal espíritu.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *