Los Frutos del Espíritu Santo

Hay que discernir entre «lenguas de Dios» y «lenguas de Satán»; el que está oprimido o poseído suele exteriorizar canto en lengua que desarmoniza, produce molestias en la asamblea si se está orando, divide la oración y aplasta la alabanza: ningún fruto del Espíritu Santo. Hay veces que sin saber de qué se trata, al orar por liberación, le «brota» las «lenguas» del demonio: a partir de ese instante ya está descubierto; comienza su cuenta regresiva hasta que Dios lo libere definitivamente a ese hijo.

Vemos que los frutos del Espíritu Santo son signos inequívocos de la presencia de Dios; dicho de otro modo, en tanto y en cuanto al orar por el hermano, brote en éste, amor, alegría y paz, allí no busquemos demonios porque no los hay. Al contrario, si orando aparece en el hermano desasosiego, malestar, inquietud, agresividad y oración en lenguas desagradables, es muy probable que estemos ante la presencia de demonios.

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