Reflexionamos sobre la oración

Si se trata de un psicótico, la oración no altera sus vivencias delirantes. Puede llegar a incluirlo el paciente a usted en su delirio si está orando con él. No olvidemos que todo delirio tiene una base paranoide o persecutoria. Me refiero a que la oración no altera el delirio; sí puede alterar la actitud del paciente y recibir usted una agresión.

Si se ora con un oprimido o poseído por el demonio, éste puede manifestarse con la ampulosidad que lo hace siempre: insultos, agresiones, blasfemias, etc. Lo cierto es que ningún demonio es liberado antes o después que el mismo Dios lo decida; aún las almas poseídas deben aceptar en fe que el mismo demonio que incorporaron y no fue impedido por Dios, le producirá al final crecimiento en la vida espiritual. Nada ocurre sin permisión divina, y estas situaciones se producen para aquilatar los merecimientos de las almas que padecen estas posesiones.

He atendido oprimidos, que aún continúan padeciendo este tormento, que me manifestaron lo siguiente: «jamás me hubiera acercado a Dios de otra manera; en el fondo le agradezco a Dios esta opresión».

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